Una figura cruza el umbral. La sala está en penumbra, sólo iluminada por la oscilante luz de la chimenea, donde unos pequeños leños arden con lentitud. Cuatro sillones en semicírculo orientados hacia la chimenea y una pequeña mesa situada en medio es lo único que se vislumbra. Hay dos personas sentadas en sendos sillones, en silencio, contemplando el fuego. La figura se acerca pausadamente y contempla las llamas.
-Habría que echar más leña al fuego ahora -dice con voz tranquila-. Si la echamos más tarde se apagará y no habrá calor suficiente para que continúe la combustión.
-¡Oui! -dice uno de los que están sentados mientrás se levanta con energía y echa leña al fuego.
- Bien, ya podemos hablar de los proyectos actuales y futuros...
El Maestro de Esgrima es la voz, habla con decisión y perfección. Está a medio camino entre la acción y el pensamiento. Es como una espada, cortante, punzante, preciso...
Y por supuesto, una de las principales funciones que tiene es amalgamar y cohesionar los diferentes elementos de la Nouvelle Bohème, tan dispares y diferentes. Dar consistencia a las ideas y poner freno a las acciones irreflexivas...
lunes, 28 de mayo de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario